Otros mundos
Jueves, 8 de Mayo de 2008Yo ya no sé qué es vivir bien, qué es miseria, qué es pobreza. Pero es imposible acostumbrarse a ésto: niñas y niños trabajando desde bien temprano, vendiendo cositas entre las mesas. Si tengo tiempo, trato de hablar con ellos, que me digan cómo se llaman, cómo son sus vidas, sus familias, sus amigos, sus casas. Por qué no van a la escuela, dónde están sus padres.
Nunca les doy dinero ni les compro nada, pero si tienen tiempo, saco el cuaderno y los colorinchis para que vuelvan a ser niños y niñas un rato. Cuando vienen solos se sientan; los padres no les dejan.