Casi sin querer, casi sin parar, sigo encontrando pildoritas de inspiración, que de repente me vuelve a apetecer compartir.
Esta frase, tan sencilla y tan cierta,
There’s two kinds of dreams: the ones that you have when you’re sleeping, and the ones that you have when you’re awake (Hay dos tipos de sueños: los que tienes mientras duermes y los que tienes despierto)
es el origen de un cuento que Dallas Clayton escribió para su hijo, de un libro que se hizo famoso casi sin querer, y casi sin parar se convirtió en un proyecto aún mayor.
Buscando algo que hacer para no hacer lo que tenía que hacer, encontré una charla excesivamente larga cuya última frase me cautivó:
If you love something, give it away
y en lugar de encontrar al autor de la cita Google me devolvió una canción con dos títulos que es un himno y es perfecta para terminar este fin de semana, y un blog inspirado en el mismo tema, donde D.C. Bryant, un tipo de Portland, comparte sus canciones y refuerza mi teoría de que las habitaciones de los músicos son todas iguales y que, antes o después, todos acabamos haciéndonos fotos de los pies.
I am no easyletgoer. Feliz semana.
[La canción es de Bright Eyes y tiene dos títulos: landlocked blues, y One foot in front of the other. La foto es de DCBryant y la tomé prestada de su flickr.]
Tengo debilidad por los proyectos que proponen transformar el defecto en virtud, la torpeza en belleza, lo inevitable en deseable. Me seduce la idea de juzgar menos y jugar más.
Puede que camines tan lejos que que resulte difícil volver a lo que es normal, a lo que era antes un trabajo, ¿un hogar? Se camina hacia algo nuevo. Cuando se camina lo suficiente, se empieaza a sentir que uno se ha embarcado en una larga peregrinación. ¿Por qué interrumpirla? ¿Por qué no seguir? ¿Hacia qué? ¿Hacia quién? ¿Hacia dónde? No lo sabemos. Caminamos.
¿A qué había venido a París? A nada. Quería callejear. Quería holgazanear. Quería quedarme en la cama. Quería quedarme sentado en el alféizar de la ventana de la habitación del hotel y mirar a los transeúntes. Mayores planes no tenía. Bueno sí, quería tomar unas notas.
["Caminar (o el arte de vivir una vida salvaje y poética)": un must para almas viajeras, de Tomas Espedal. Gracias a Melchor/Mariajo, que siempre, siempre trae buenos libros por Navidad]
Hay canciones que lo mismo se cargan una fiesta que hacen otra inolvidable; canciones que se cantan, que se dibujan, que se lloran y se bailan lo que haga falta. Canciones de años.
Hace tiempo que mi banda sonora apenas cambia. Me cuesta escuchar nada nuevo porque los temas de siempre me siguen llenando.
[La canción se titula Walk Away y es de Ben Harper and the Innocent Criminals. El dibujo es un trocito de mi desierto]
- [sonriendo] ¿sabes? voy a ver a la chica de las flores
- [curioso] ¿tú qué tienes, miedo o tos?
- [arrugando la nariz] ¿y tú seguro que tienes cinco años?
el chico de arena tiene más que tos. a mí me da mucha pena.
¿A quién no le hipnotiza ver cómo van saliendo del lápiz todas esas cosas? Yo me he tirado horas mirando… Por eso me encanta esta idea: un canal a base de vídeos sencillos de dibujantes dibujando.
The magic of seeing a drawing come to life not only captivates but inspire people too