Prometedor título para un evento más gafapasta que gafotas* (dónde va a parar! 8), que ya desde la web, mucho antes de empezar, respiraba un aire distinto.

[foto, "human?" -claro- de Thomas Purves]
human? Vaya si lo fue. Y cuanto más lo pienso, más creo que fue especial, y no tanto por el (irregular) nivel de las ponencias como por todo lo demás: tan importantes, los detalles…
El ambiente
Mucha Moleskine, mucha gafa, mucho mac, mucha camiseta y un solo traje -eso sí, blanco-, niños y bebés, bandejas de fruta y magdalenas, ensalada o bocadillo, elije. En Reboot cabían ponentes con niños y dirigibles sobrevolando la audiencia. Y salte un ratito al sol, que se puede pisar el césped, hay sillitas y siempre hay gente :)
Posters de cada asistente pegados por las paredes, por si alguien quiere decirte algo.

[otra foto, "The original toothless tiger" de Thomas Purves, que me ha caído bien]
El sitio ayudaba: una antigua factoría, con enormes chimeneas, reconvertida en gimnasio. Amplios espacios diáfanos, luz natural, equilibrio de ladrillo, madera, metal y cristal. Adaptada para la ocasión, la cancha grande como inmensa sala de conferencias, la pequeña para ponencias, el aula de arriba para las más reducidas. Acogedores sofás en la cafetería, y un patio, de cemento y césped, alrededor.
Las ponencias
Los ponentes eran audiencia, había salas disponibles para debatir los temas que fueran surgiendo, la programación se consultaba en un gran tablón a la entrada escrito a mano, y no era necesario apuntarse a nada, sino que ibas decidiendo a qué ponencia atender sobre la marcha.
Mi sensación: gente que empieza a interesarse por el lado humano de la tecnología, a veces aún de lejos, a veces desde planos excesivamente teóricos, a veces de refilón, otras demasiado centrados en un único aspecto.
Contenidos: un poco de paja y algún momento realmente especial. De algunas me salí antes de terminar, porque eran aburridas o no iban a ningún sitio; otras hubiera deseado que duraran más, y otras, a posteriori, me están haciendo reflexionar.
Se habló mucho de confianza, de red social, de flickr sin parar, de sexo más de lo esperado. De trabajo comunitario, de compartir lo que se te pasa por la cabeza con la gente que aprecias, de la pasión por lo que haces más allá de las herramientas, lo que cobres o puedas cobrar por hacerlo. De tener una idea y llevarla a cabo, y si la idea es buena pues mejor, y si el resultado es regular, pues ya lo iremos mejorando, gracias por las sugerencias.
Una de mis favoritas, la que sirvió de cierre: Matt Webb, “Products are people too”
Ninguna ponencia duró más de una hora; algunas eran en formatos reducidos (10 segundos por diapo, 20 diapos). En general, el nivel de las presentaciones era bueno, muy visual, no recuerdo powerpoints llenos de bullets, y aunque algunas me parecieron excesivamente densas, la mayoría fueron al menos ‘dignas’.
Sin embargo, salí los dos días con la sensación de que apenas nadie se “mojaba”. Los ponentes exponían sus temas, sus dudas, sus trabajos, sus investigaciones… pero en general faltaban cierres, opiniones formadas, conclusiones. Llegaba al hotel sin recordar bien lo que había escuchado, y a quién. Ahora, con un poco de distancia, entiendo que, en el plano “académico” o teórico, o conceptual, el Reboot fue más una declaración de intenciones, un “mira hacia dónde puede/debe ir la web”… y sin embargo la experiencia de haber estado allí es lo que da la visión global: era presencial, había que estar, vivirlo.
La organización
Un sólo organizador, Thomas Madsen-Mygdal, omnipresente y discreto, ayudado por una eficiente troup de voluntarios dedicados a que todo ocurriera como debía.
Hay mucho, mucho que aprender de cómo estaba organizado el Reboot, especialmente el criterio a la hora de ponderar la importancia de cada cosa: nada estricto, todo era como relajado, esa sensación de que todo fluía, pero lejos de irse de madre. Controlar sin ahogar, dando confianza a la gente y aplicando el sentido común a priori. Ahí es nada. No había ningún tipo de seguridad, ni control sobre los asistentes, ni grandes “artistas” en el escenario.
Los sponsors
Nada de dar el coñazo, ni políticos de turno aburriendo con discursos descontextualizados. Una breve mención a los patrocinadores en la apertura del evento, demos en la cafetería, y cada uno su espacio de conferencia, pero sin ningún trato especial. Fascinante el caso de Morten Lund, sponsor particular, al que ni siquiera conocimos,
“me encanta la gente que es buena gente – sobre todo si tienen poder de ejecución y estamina”
Morten Lund

Conclusión
No sé si por la falta de costumbre o por mi procedencia sureña, el Reboot me pareció algo especial desde que decidí que iría: por cómo se trataba a la gente, por el ambiente que se respiraba…Que hubiera niños, sin duda, contribuyó mucho; también había muchas más mujeres que de costumbre.
Muchas veces no se trata sólo de lo que se dice sino de lo que se transmite: aunque algunas fueran algo dispersas, ya me parece un avance enorme que los nerds se interesen por el lado humano de la tecnología y se lo tomen en serio.
* gafotas: término acuñado por denegro.com, ¡gracias!
[parece que no soy la única que escribe crónicas a estas alturas: ella me lo ha recordado :-]









