2. Taj Mahal

Digan lo que digan, MERECE LA PENA. Desde la ventana de la habitacion, desde la azotea, intuyendo de noche su magestuosidad. Merece la pena el madrugon, para ver amanecer y comprobar que cambia de color, a pesar de no poder estar solos en semejante lugar. El Taj te deja sin habla de tanta belleza, lo malo es que la gente no para de hablar y te entran esos instintos asesinos que nacieron en Delhi, rodeada de tanta gente a la que no podias, o no te atrevias a mirar, caminando por la calle como si dominaras la situacion, pero los contienes y de repente en la escalera alguien se alegra de verte y te coge y te sorprende y tu gritas, y a continuacion lloras, y en realidad es que son tantas las emociones que hacen falta momentos para descargar.

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