Digan lo que digan, MERECE LA PENA. Desde la ventana de la habitacion, desde la azotea, intuyendo de noche su magestuosidad. Merece la pena el madrugon, para ver amanecer y comprobar que cambia de color, a pesar de no poder estar solos en semejante lugar. El Taj te deja sin habla de tanta belleza, lo malo es que la gente no para de hablar y te entran esos instintos asesinos que nacieron en Delhi, rodeada de tanta gente a la que no podias, o no te atrevias a mirar, caminando por la calle como si dominaras la situacion, pero los contienes y de repente en la escalera alguien se alegra de verte y te coge y te sorprende y tu gritas, y a continuacion lloras, y en realidad es que son tantas las emociones que hacen falta momentos para descargar.