En el hombro

Dice quien bien me conoce que cualquier día me sale un mordisco en el hombro de tanto Apple, y no es para tanto, pero es que tenía un incontenible capricho de gadget! De momento, en mi hombro sólo hay un montón de vacunas y un recuerdo de la pequeña gata, de inofensivo nada.

tirita de princesas

Y ya no, pero lucí una preciosa colección de princesas, cortesía de mi futuro médico, que no sabe (aunque puede que lo intuya) que yo lo intenté pero no conseguí serlo: ni olvidada ni desconocida, y me sentí rara.

princesas

El caso es que nos vamos mi hombro mi gadget y yo, sin princesas sino más bien con dos duendecillos del bosque, sin las casualidades que parecían dispuestas a teñir el viaje de un color extraño, y con un macuto pequeño y nuevo que me recuerda que es mejor viajar ligero, valgan todas las metáforas.


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Tengo sensación de despedida, y quién no, si hoy mismo se acaba el año (larguísimo año, por cierto). Con él queda destronada la canción que me ha acompañado durante todo este tiempo, la que más me motivaba, que ya ha cumplido de sobra su misión y empezaba a perder fuerza


[Satan Is My Motor, de Cake]

Como tantas otras cosas, las canciones favoritas no se buscan: se encuentran. Y yo me marcho, con mi hombro, mi gadget, mi macuto pequeño y los duendes del bosque, a encontrarnos primero con la pequeña saltamontes, cada vez más sabia, y luego, lo que vaya tocando.

Muchas, muchas gracias por su atención (su sabiduría, su calorcito, su tiempo, su paciencia). Seguiremos informando. ¡Feliz año!

3 comentarios sobre “En el hombro”

  1. Quino dijo:

    Buen viaje

  2. Mark dijo:

    Si mis cálculos son correctos, ya debes de estar en el avión! Buen viaje Ludita!

  3. Antonio dijo:

    Trae la mochila llena de imágenes, olores, de todo eso que valga para crecer.
    Para mí cuarto y mitad valdrá, que aún no estoy vacunado.

    Bon voyage!

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