hay miradas, miradas turbias, que se clavan y duelen. las miradas turbias ofenden.
a veces cierro los ojos para ver bien. o para no ver.

hay miradas, miradas turbias, que se clavan y duelen. las miradas turbias ofenden.
a veces cierro los ojos para ver bien. o para no ver.

Creo que duelen más las miradas sinceras, llegan más adentro, no las paramos con el miedo o el disimulo. Supongo que la diferencia es que no ofenden pero a veces descubren cosas que no queríamos ver.
Gasbiq, yo creo que las miradas sinceras no duelen: puede doler lo que dicen, lo que muestran. Las miradas sinceras son tan magnéticas que a veces da miedito mirarlas, porque es fácil resbalar y caerse dentro de ellas.
Hay miradas y miradas.
Y miradas.
Qué oportuna Mari Pili :-D ¿eso es lo que te inspira mi cursiblog? jajajaja