Retro Club
Llegué al Retro buscando un cibercafé por el centro de Copenhague, y encontré lo que el Starbucks nunca podrá ser.

Un café-bar non-profit gestionado por voluntarios que dedica sus beneficios a proyectos benéficos, con programación de conciertos donde ni se cobra por asistir ni se paga por actuar, el acceso a internet es gratuito y los sofás de su padre y de su madre… pero de los de verdad.

2 de Diciembre, 2006 - 23:01
Te sigo a diario. Me ilusiona saber lo que te esta interesando y por donde te mueves.En una primera lectura, entiendo poco, luego entiendo mas, y a la tercera me digo…ya me lo expliocara resumido y para que lo comprenda a su vuelta. ¿ Pero, cuando tu vuelta? Un besazo.