Sueco, bonito, barato

Teniendo en cuenta que no necesito nada de nada, me he puesto condiciones para conciliar mis ansias de consumir con mi temor a despilfarrar kroners en esta tierra de precios inciertos pero tirando a altos:

  • Sueco. Cuanto más sueco, mejor
  • Barato. Cuanto más, mejor
  • A poder ser, útil (no siempre lo consigo)
  • Que no lo haya visto en Madrid

La globalización y la Navidad están a favor de mi plan: el 90% de la ropa queda descartada por cuestiones de etiquetado (en cuanto veo la etiqueta esa multipaís… descartado), y el 10% restante (la especial para el crudo invierno) por precio. Hay miles de pseudo-ikeas, pero claro, quitando el adornismo navideño y las cosas que abultan demasiado, pues quedan las sábanas de colorinchis y las regaderas esas tan monas y sinceramente, no es plan…

El calzado es tentador, muy tentador. Hay una marca interesante que no conocía, ecco… pero tengo que descartarlo por pura lógica viajera: ocupa demasiado. Y además lo estoy dejando después de los excesos del verano :-)

Total, que de momento, estas son mis adquisiciones:

Seguiremos informando.

Actualización: he sucumbido a las estrellas de puntas impares que cuelgan los suecos en las ventanas. Al principio me parecían odiosas, pero por supuesto ahora me parecen adorables, y mi ventana tendrá una estas navidades.

dileva2.jpg

Mientras, os dejo con un temita autóctono; al parecer es un himno tradicional sueco al que este personaje, Thomas di Leva (que es como una mezcla entre Melendi y Jesucristo Superstar, con rollo cósmico y unos outfits espectaculares), ha dado el lustre que merecía. A mí me suena a exitazo en eurovisión :-)

1 comentario sobre “Sueco, bonito, barato”

  1. alberto dijo:

    ¿Bolsas para las orejas? ¡Orejeras, sueca!
    Qué tres bonitos recuerdos de viaje más bien ilustrados :)

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