confieso que siempre tuve el corazón de ciencias, aunque las letras me resultaban más fáciles. parece que no son incompatibles, a juzgar por la autobiografía de Nicanor Parra: un poeta irreverente que resume su vida en una sencilla operación matemática

Esta entrada fue publicada
el Miércoles, 23 de Agosto de 2006 a las 21:26 y está clasificada bajo: simetrías, personajes, personal, detalles, emociones.
Puede hacer un seguimiento de los comentarios de esta entrada gracias al feed RSS 2.0.
Puede dejar un comentario, o enviar un trackback desde su sitio.
23 de Agosto, 2006 - 22:45
Está bien lo de la fórmula. La verdad es que yo estoy bastante lejos de ese objetivo del árbol-niño-libro. Aunque la cosa es peor aún, porque yo siempre he considerado la poesía “If” de Kipling (http://freedomlaw.com/IFKiplng.html) como la imagen ideal de persona que me gustaría ser (excepto por el penúltimo verso)… y de 14 objetivos creo que por ahora cumplo algo así como 1,5 , o sea que…
En fin