tres escalones

en mi colegio había dos patios, separados por tres escalones. el de arriba era sólo para preescolar, y el de abajo, más grande, para el resto.

con cuatro años, me gustaba ir al patio de las mayores. me fascinaba verlas jugar, quería ser tan alta y tan ágil y correr y saltar tan rápido como ellas; saberme todas sus canciones, conocer las reglas de sus juegos, entender sus conversaciones.

después de tanto tiempo, sigo teniendo la misma afición; me encanta rodearme de gente admirable, que demuestra que aún me queda mucho por aprender, que hay que seguir creciendo, porque hay más patios donde jugar.

un día, la cuidadora del recreo grande me regañó; dijo que yo no podía estar allí, que debía regresar al patio de preescolar y contarle a mi profesora lo que había hecho.

volví, pero nunca se lo dije a nadie. ese día pasé mucho miedo.

aún hoy, a veces tengo la sensación de ser una intrusa en un mundo de gente mucho más valiosa, más dotada, más “mayor”. y me aterra que alguien se dé cuenta, me diga que soy una impostora, y me mande de vuelta al patio de los pequeños.

6 comentarios sobre “tres escalones”

  1. Javier Cámara dijo:

    Todo tiene su lado bueno, y el de esta sensación de inseguridad puede ser que te ayuda a ser humilde, a pensar que puedes estar equivocada y a tener en cuenta las opiniones de otros… aunque a mí también me pasa con frecuencia, y al menos a eso no me ayuda mucho ;-)

  2. b dijo:

    ummm, y yo que creía que sólo me pasaba a mí!! En el fondo creo que le pasa a todo el mundo, y no debe ser malo, la falta de humildad no es un futurible, y las personas que sin saberlo te ponen de nuevo los pies en la tierra tal vez sí lo sean, creo

  3. Quique dijo:

    Te felicito por tu actitud iconformista: personalmente puedes sacar mucho más provecho de arriesgarte a entrar en el “patio de los mayores”, e incluso de llevarte un pequeño chasco que de quedarte en el patio que se supone que te corresponde.

  4. desenfocada dijo:

    ¡¡¡Viva la imperfección!!! Todos somos niños, los que se creen mayores son sólo niños disfrazados.

    ¡Quédate a jugar conmigo en el patio de los pequeños!

  5. concha dijo:

    Con 59 años no encuentro mi patio ni escalones que le diferencien de otros patios pero me acompaña la misma sensación cuando entro en ludita, espejismos o similares, creo que estoy invadiendo el patio de los pequeños “me fascina verles jugar, querría ser tan alta y tan ágil y correr y saltar tan rápido como ellos; saberme todas sus canciones, conocer las reglas de sus juegos, entender sus conversaciones”.

    No hay cuidadora en mi recreo. No me ve nadie cuando me deslumbro por las capacidades y potencialidades de los que están en el patio de los más pequeños. Me asombra todo lo que me queda por aprender y no quiero perderme el hermoso mundo que están construyendo para los que les siguen.

    Sí, yo también me considero una intrusa y tengo miedo de que alguien lo descubra.

    (me ha encantsdo descubrirte de nuevo. Te superas a ti misma)

  6. denegro.com » La desconferencia dijo:

    […] Para esta primera edición, la “versión Beta”, se ha creído conveniente que todos los asistentes sean ponentes, así que tendré que hablar y todo. Me acojona, como a isa, claro, pero yo no espero ir allí a recibir ninguna clase magistral, así que supongo que los demás irán con las mismas espectativas. O a lo mejor sí la recibo, y entonces defraudaré a alguien. O no. O quizás la clase maestra haya sido la propia organización del sarao, todo un ejemplo de agile development, y entonces entraríamos en la metaconferencia y el onanismo de la red social. O simplemente echaremos un buen rato. Eso espero. […]

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